¿Usted sufre alopecia?
Con un desarrollo impredecible, la alopecia areata se caracteriza por la pérdida del cabello en forma de parches redondos en una o varias zonas del cuero cabelludo, o bien en otras partes del cuerpo. Suele ser frecuente que observemos cabellos con forma de signo de exclamación en los bordes del parche calvo que se desprenden fácilmente. En ocasiones, la alopecia areata puede evolucionar hasta la calvicie total.
La alopecia areata tiene un desarrollo difícilmente predecible. En ocasiones, el cabello vuelve a crecer al cabo de algunas semanas, mientras que en otros la enfermedad progresa y se produce una pérdida total del pelo en el cuero cabelludo y en el cuerpo.
La causa de este tipo de alopecia no se conoce con precisión. El tejido que rodea el folículo piloso se inflama sin que a continuación aparezca una cicatrización. Los científicos manejan la hipótesis de que la inflamación se debe a una reacción inmunitaria en la que el folículo piloso es atacado por sus propios anticuerpos.
La alopecia areata puede afectar a hombres, mujeres y niños. En algunas personas, la pérdida del cabello puede ocurrir después de un evento importante, como una enfermedad, el embarazo o un traumatismo.
Los factores o causas que están asociados con su desarrollo son: el perfil genético (aproximadamente una de cada cinco personas con esta afección cuenta con antecedentes familiares de alopecia), la hipersensibilidad caracterizada por una tendencia familiar, las reacciones inmunes y autoinmunes específicas de ciertos órganos, y el estrés emocional.
Es frecuente que la alopecia areata comience con síntomas como uno o dos parches de pérdida de cabello, muy frecuentemente en el cuero cabelludo. Pero también puede observarse en la barba, las cejas, y los brazos o las piernas. Se forman pequeñas calvas con forma de moneda pequeña; son lisos, redondos y pueden adquirir un tono melocotón. Tampoco es infrecuente que aparezcan pústulas y sensación de ardor o picazón.
La alopecia cicatricial es la calvicie que se produce como resultado de la malformación, daño o destrucción de los folículos pilosos. Estos son sustituidos por un tejido cicatricial permanente en el que ya no puede nacer pelo nuevo. Esta alopecia no es muy común, ya que afecta a un bajo porcentaje de personas, se da por igual en hombres y en mujeres, y es más común que se desarrolle en los adultos.
Existen diferentes tipos de alopecia cicatricial:
Alopecia cicatricial primaria. Este tipo de alopecia se produce por alteraciones en el desarrollo del folículo piloso, o por alteraciones que son hereditarias.
Alopecia cicatricial primaria adquirida. Existen ciertas dermatosis de origen autoinmune o de causa desconocida que pueden cursar la alopecia cicatricial.
Alopecia cicatricial secundaria. Este tipo de alopecia aparece cuando el folículo piloso se destruye secundariamente en el curso de una infección, proceso tumoral o secundariamente a procesos físicos como radioterapia o quemaduras. También la tiña (dermatofitosis) del cuero cabelludo puede dar lugar a una alopecia cicatricial.
Este tipo de alopecia se puede detectar cuando se localicen zonas de calvicie en el cuero cabelludo, muchas veces acompañadas también por enrojecimiento y descamación. Normalmente, las personas que padecen este tipo de alopecia presentan una caída progresiva del pelo sin motivo alguno. Se puede presentar sensación de ardor o dolor en la zona del cuero cabelludo donde se empieza a perder el pelo.
Lo mejor es poner un tratamiento cuando se noten los primeros síntomas, o se tengan sospechas de padecer la alopecia cicatricial. Dependiendo del tipo de alopecia que se presente, y del grado de avance de ésta, será más recomendable un tratamiento u otro. Por lo general, se puede combatir la alopecia cicatricial con antiinflamatorios, con corticoesteroides o con antibióticos, para que las células dañinas que están destruyendo el folículo piloso dejen de hacerlo. En caso de que ya estén destruidos, lo recomendable es seguir con el tratamiento para que no afecte a los folículos pilosos que estén sanos.
En ocasiones, existen circunstancias como la ingesta de determinados medicamentos, tratamientos farmacológicos, o cambios en nuestra rutina diaria, que tienen como consecuencia la pérdida del cabello. Aunque algunas de ellas se pueden englobar en los tipos ya mencionados, existen otras alopecias que no responden al patrón concreto de ninguna de ellas. Puedes usar shampoo de coco para nutrir tu cuero cabelludo.
Entre las más conocidas se encuentra la alopecia traumática, causada por traumatismos físicos. Vienen provocadas por someter al cabello a tracciones repetidas o peinados tensos como trenzas o moños, entre otros. Puede haber varias causas, como la presión, que provoca que los bebés tras el contacto continuado del cuero cabelludo con la almohada, pierdan pelo.
Por su parte, la foliculitis decalvante, también conocida como foliculitis en mechones, es una inflamación destructiva y supurativa que se caracteriza por laaparición de brotes de pústulas que se extienden progresivamente de un cabello a otro a lo largo del cuero cabelludo. Los brotes de estas pústulas destruyen los folículos afectados y es lo que provoca esta dolencia como otras alopecias. Aunque no se conoce su causa, se ha confirmado la influencia de la bacteria Staphylococcus aureus y su producción de superantígenos en personas que genéticamente muestran su predisposición. Para tratarlo, se emplean antibióticos, antiinflamatorios y moduladores de la inmunidad como los glucocorticoides.
También podemos encontrarnos ante una foliculitis disecante. Se trata de un proceso supurativo crónico del cuero cabelludo de causa desconocida, que se manifiesta con nódulos profundos inflamatorios que se localizan en la zona occipital o de la nuca. Suele ser frecuente en varones afroamericanos de 18 a 40 años. Los varones de raza blanca también pueden ser afectados. Aunque suele ser complicada de tratar, responde con lentitud a la isotretinoína, los antibióticos y los glucocorticoides. Con la ayuda de cirugía se pueden eliminar las cicatrices.
Comentarios
Publicar un comentario